miércoles, 25 de junio de 2008

Filosofía todo-a-cien y Spiderman

Abundando en la banalidad de la vida mencionada hace un par de entradas, he recordado aquello de “el problema no es que Dios sea bueno o malo; el problema es que es indiferente”, que creo de Spinoza. Llamémosle Dios, Conciencia Cósmica, Principio Rector, Física-Química, Vacío o Nada, en cualquier caso resulta indiferente. Tanto nosotros para ello como, en consecuencia, ello para nosotros. Cuando el planeta se vaya a tomar por culo -porque se irá, sea por el cambio climático, la extinción del sol, la contracción del Universo, la guerra nuclear o la disolución bajo el peso de nuestra propia estupidez- y, con él, la Humanidad (ya ha dicho Stephen Hawkin que empieza a ser prioritario lo de buscar otro sitio donde vivir), será como si no hubiéramos existido. Y ni los cuadros de Velázquez ni las obras de Shakespeare ni las partituras de Mozart justificarán nuestra existencia, porque no habrá nadie para hacerlo ni nada ante lo que hacerlo. La vida es fruto de una casualidad cósmica, y los seres humanos, de la evolución natural, producto, a su vez, de mutaciones azarosas. Estamos como podríamos no estar. Por ello, el gran logro humano no es sino la capacidad para, sabiendo todo esto, levantarnos cada mañana y tirar p’alante en vez de quedarnos en la cama a vegetar. Más aún, la capacidad para tomarlo con humor (hay hindúes para los que todo lo que existe es el Ser jugando y bromeando consigo mismo), evitar la tentación de un nihilismo autodestructivo y reemplazarlo por un hedonismo ético, el que nos permite ver que nuestra libertad (para el placer) acaba donde terminan la libertad y el placer de los demás. En palabras de Tierno Galván, que queda mucho más fino, la plena instalación en la finitud.

P.D.: A propósito de Dios, me han regalado el libro “Cómo ser un superhéroe”, con prólogo del único Dios verdadero, Stan Lee. Es un ensayo realmente útil que resuelve algunas de las preguntas que todos nos planteamos antes o después, como, por ejemplo (cito los títulos de varios capítulos): “Cómo salvar a unos niños cuyo autobús cuelga de un precipicio”, “Cómo fabricar un ala-delta con tela de araña” o “Cómo sobrevivir a un ataque con calabazas-bomba”. Que uno andaba por la vida tan tranquilo, pensando que, en caso de combate con el Duende Verde, tenía que alejarse o esquivar sus mortíferos artefactos, y resulta que es todo lo contrario: hay que abalanzarse sobre ellos, porque las calabazas-bomba tardan entre 3 y 7 segundos en explotar y da tiempo a devolvérselas al enemigo. Los mejores capítulos son, no obstante, “Cómo superar la muerte de un ser querido”, en el que se aplican las enseñanzas de Spiderman tras los asesinatos del tío Ben y Gwen Stacy, y “Cómo relacionarse con un jefe hostil”, en el que se tiene en cuenta el trato que J. Jonah Jameson procura a Peter Parker. Esto sí es un libro de autoayuda y no los de Paulo Coelho.

9 comentarios:

mony penny dijo...

Dios qué casualidad! Lo de la humanidad y el hecho de que yo también esté preparando un post sobre superhéroes.

Por cierto muy interesante esta entrada y en la línea de la del 17 de junio

clot dijo...

Lo que propones es tomarse a risa la nada, olvidarnos del olvido. Es lo más práctico, verdaderamente, y seguro que lo más inteligente. Luego está el camino trágico, que lleva, ya lo has dicho, a un Nihilismo autodestructivo, y recordemos que el autor del término Nihilismo (¡Dios ha muerto!) murió comiéndose sus propios excrementos.

La primera vez que caí en la cuenta de lo que podía ser el vacío fue al leer, allá por 8 de E.G.B., San Manuel Bueno, Mártir, el clásico unamuniano en el que un cura de pueblo pierde la fe y se debate entre hacer partícipes a sus feligreses de la vacuidad del universo o dejarles que sigan soñando con la vida eterna. Recuerdo que, en el prólogo, Unamuno te lanzaba el reto de imaginarte –con todas las consecuencias- sin ser, sin sentir. Inútil empeño, puesto que la nada es (la nada es, menuda contradicción. Es como decir el no ser es) imposible de definir con el lenguaje (no sólo hablamos; pensamos a través del lenguaje), en tanto que el lenguaje se refiere forzosamente a cosas que son o que aparentemente son. Lo dijo Víctor Hugo con un juego de palabras: la nada no puede ser, porque si fuera ya no sería la nada (más o menos). Lo que sí es posible, supongo (por eso nos duele), es entrever -muy de lejos- lo que podría llegar a significar la nada. A mi entender, el miedo a la nada es el miedo al olvido. Dejadme tirar de Lope:

No me aflige morir, no he rehusado
acabar de vivir, ni he pretendido
alargar esta muerte, que ha nacido
a un tiempo con la vida y el cuidado.
Siento haber de dejar deshabitado
cuerpo que amante espíritu ha ceñido,
desierto un corazón siempre encendido
donde todo el amor reinó hospedado.

En cualquier caso, Otis, y al contrario que tú, supongo que el mismo miedo y el mismo anhelo de inmortalidad que guió a quienes primero se hicieron las grandes preguntas (quiénes, de dónde y adónde) son los que me empujan a tener la esperanza de que, ¡ay! (son de Valente)…

Un día nos veremos
al otro lado de la sombra del sueño.
Vendrán a ti mis ojos y mis manos
y estarás y estaremos
como si siempre hubiéramos estado
al otro lado de la sombra del sueño.

PD: Perdonad la profusión de citas. ¡Es que yo no sé explicarlo!

Princesa Amigdala dijo...

Yo San Manuel Bueno... lo leí con dolorcito de corazón. Qué bueno es, jo.

Otis, rey moro, como dura tan poquito esta vida loca loca loca no me paro a pensar si es banal o infinitésima.
Y además, es la mía y no tengo otra.
Y tengo todavía que acariciar muchos perros y comer muchos helados y dar muchos besos y escuchar a mucha gente y dar muchos abrazos y decir cosas bonitas como para pararme a pensar en nihilismos autodestructivos y polleridas de esas de gente que come caca (TEMAZO DE ASTRUD, SEÑORES)

HOY! HOY! Mañana Dior dirá.

IVAN REGUERA dijo...

Joder, Clot. Tienes que crearte un blog. ¡Vaya artillería!

Voy a parafraesar -o fusilar- a Woody Allen:

^Qué es la nada? ¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Cuál es el númerdo de fax de Telefónica para hacer una reclamación?

Otis Driftwood dijo...

Gracias, Mony. Superhéroes forever.

Pedazo de comentario, Clot. No propongo. Sólo digo que me parece un logro. Bueno, si me apuras, añadiré que los ateos tenemos más mérito que los creyentes. ¿Tú sabes lo que es leer declaraciones de Bibiana Aído sin la esperanza de un más allá mejor?

A veeeeer: chato, cari, corasón... No, "rey moro" no lo tenía en la colección. En mi opinión, Prince, la vida no es corta ni larga, porque no hay nada con que compararla (sí, las tortugas viven más, pero son tortugas). Depende de cómo la llenes. Hay gente que, con 30 años, ha "vivido" más que otra con 60. Lo que da aliciente a la vida es que termine, porque, si no, como en el cuento "El inmortal" de Borges, acabaríamos, después de vivir todas las experiencias posibles, en un estado vegetativo. La finitud conlleva el "problema" de tener que elegir permanentemente entre esas experiencias, optando por unas y descartando otras, pero no otra cosa es la libertad.

"San Manuel Bueno, mártir", gran obra, un prodigio de síntesis.

Reguera, chívate al jefe que Clot ha escrito todo eso en la oficina.

IVAN REGUERA dijo...

Otis: ¿Cómo me chivo a mi jefe dicendo que él, que es uno de mis jefes, se inspira con tu blog y no se concentra en las fundamentales telepromos de AnaRouse o de tu amado Emilio Pineda? ¡¡¿Cómo?!!

Acabarás con esta empresa, Otis.

Tarquin Winot dijo...

Ahora que hablas de Spiderman, seguro que estrás encantado con la nueva etapa que vive en Estados Unidos, donde acaban de borrar con un "quítame alla ese hechizo, Mefisto" los últimos tropecientos años de vida del personaje para poder cepillarse el matrimonio de Peter.... ¡¡ Y evitar cargarse a la jodida Tía May!! Con la de años que debería llevar muerta y enterrada bajo toneladas de tortitas, la vieja puñetera.

Otis Driftwood dijo...

Cuidadín con meterte con la tía May, que en la religión spidermaniana equivale a la Virgen María...

trilceunlugar dijo...

Tomo nota del libro!!!!
Yo creo que el solipsismo está adelantando ya al nihilismo...