viernes, 23 de mayo de 2008

Señora baronesa, a sus pies

Conozco a mucha gente que no soporta a la baronesa Thyssen. La mujer es un poco friki, no lo niego. Leo en hola.com que, en tiempos, fue Miss Cataluña, Miss España y Miss Europa, quedó tercera en Miss Universo, se casó con un tal Lex Barker, “uno de los Tarzán más emblemáticos de la pantalla grande”, y, tras la muerte de éste, contrajo segundas nupcias con esa mezcla de comercial inmobiliario, chuloputas y vendedor de rolex falsos denominada Espartaco Santoni, que la introdujo en el mundillo de las películas de bajo presupuesto. Lo que vino después es de todos sabido: una tercera boda ¿por amor? con Heinrich von Thyssen, un hijo super-freak al que, de pequeño, regalaron un diccionario sin la T de trabajo y que viste las camisas y camisetas más horteras del sistema solar, una nuera tetona con la que se lleva a matar, una sonrisa permanente del tipo Joker de Batman, que hace sospechar de un cirujano plástico puesto de speed y que la obliga a hablar siempre entre dientes, y unas rocambolescas protestas contra los planes urbanísticos del alcalde de Madrid junto al Museo Thyssen, en las que llega a encadenarse a los árboles (foto superior) vestida con trajes que deben de costar lo que dos boscos y un goya juntos. En suma: un personaje que, así de primeras, causaría cierto repelús.

Ahora bien: soy capaz de batirme en duelo con quienquiera ose criticar a Doña Carmen en mi presencia. Para mí, al igual que ocurre con Su Majestad el Rey, su persona “es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” (artículo 56.3 de la Constitución Española). Porque, gracias a la baronesa, el Thyssen está en España y no en otros países que, como Estados Unidos o Gran Bretaña, se ofrecieron en su momento para albergar tan excepcional colección de pintura.

Según leo en la propia web del museo, fueron muchos los motivos que pesaron en la decisión del amigo Heinrich de trasladar sus cuadros a Madrid, como el edificio ofrecido por el Estado español, su cercanía al Prado, las garantías de conservación de las obras, etc. Pero a mí que no me líen: fue su mujer la que debió de decirle algo así como “Heinrichito, la colección se queda en mi país por mis cohone”, y desde entonces disfrutamos aquí de centenares de lienzos de primerísimo nivel (que fueran adquiridos posteriormente por el Estado no resta mérito al asunto), entre ellos algunos de pintores que apenas podían admirarse antes en España y que se encuentran entre mis favoritos, como Munch, Schiele, Nolde o Hopper. Así que, por mí, como si a Doña Carmen le da por pasear en pelotas por la Castellana. Se corta el tráfico y se enmoqueta la calle para que no se le enfríen los pies. Yo seguiré colándome en el Thyssen con mi carnet de prensa todo-a-cien y deseando encontrarme con ella para ponerme, literal y metafóricamente, a sus pies.

12 comentarios:

Princesa de ésto y lo otro dijo...

bieeeeeen
el hummus es mi vicio nº1, actualmente. lo malo es el consabido efecto secundario de las legumbres, en fin.

Tarquin Winot dijo...

Bueeeeno. Luz en la cueva. Se habilitan comentarios. Gracias, majo.

Otis Driftwood dijo...

Princesa, ¿el hummus es tu vicio número 1? Con mujeres como tú, Rouco Varela estará encantado...

A mandar, Tarquinito.

Princesa de ésto y lo otro dijo...

A fer, Otis: es mi vicio culinario nº1.
De lo demás, lo que haga falta.

Jean Val Jan dijo...

Acepto el duelo. Ponga usted fecha, lugar y hora, rufián. ¿No sería más mérito del marido que de ella? En lo que a mí respecta, la señora Baronesa es una momia terrorífica y una experta en braguetazos.

Princesa, ¿es más correcto decir que el hummus es el único de tus vicios que puedes practicar en público?

Saludos.

Otis Driftwood dijo...

Jean, te propongo el siguiente ejercicio de agudeza visual, que diría Forges: pasea por el Thyssen y ve imaginando que cada uno de los cuadros equivalió a un trabajo oral de la baronesa al barón (es muy recomendable llevar una foto de éste en el bolsillo). !Verás qué mérito!

fernando dijo...

esta señora dio el pelotazo del siglo. Tuve que aguantar carros y carretas, pero al final ha conseguido vivir como una baronesa. Un abrazo.

Otis Driftwood dijo...

Estoy de acuerdo, Fernando, pero al menos su pelotazo redunda en beneficio de todos. ¿En qué nos benefician los de la Preysler, por ejemplo? !Viva Doña Carmen!

Jean Val Jan dijo...

Hombre, si no fuera por la Preysler no podríamos ver el anuncio de García Vaquero protagonizado por su hijo.
http://es.youtube.com/watch?v=khuRKm8g7MM

Otis Driftwood dijo...

Sí, a la Preysler hay que reconocerle que ha legado a la Humanidad una descendencia de lo más entretenida. Admito que salir en la tele cualquiera de sus hijos -Enrique, Julio José o Tamara, por ejemplo- y quedarme embobado es todo uno.

Princesa de ésto y lo otro dijo...

Coño, qué mal lo he enfocado: dejémoslo en que me gusta el Hummus.

xiriflus dijo...

si unimos a lo del museo lo de atarse por unos árboles, por mi ya puede hacer luego lo que le plazca, que ya ha cumplido.
Ya no escribo más hoy, en serio.